Tenancingo de Degollado
Qué hacer en Tenancingo de Degollado: flores, rebosos y sabores tradicionales cerca de CDMX
Katerina Mandrygina
Hay destinos que sorprenden por sus paisajes. Otros por su comida. Y algunos por las historias que guarda su gente. Pero Tenancingo tiene un poquito de todo eso. Ubicado al sur del Estado de México, aproximadamente a dos horas de la Ciudad de México, este pueblo es famoso por dos grandes tesoros: la elaboración artesanal del reboso y su enorme producción de flores.
Un poco de historia de Tenancingo
El nombre de Tenancingo proviene del náhuatl y significa “pequeña fortaleza” o “lugar amurallado”. Antes de la llegada de los españoles fue un importante asentamiento matlatzinca y posteriormente formó parte del dominio mexica.
Durante la época colonial, los frailes franciscanos dejaron importantes construcciones religiosas y culturales que todavía forman parte de la identidad de la región. Y aunque hoy muchos viajeros llegan atraídos por su gastronomía o sus paisajes, la realidad es que Tenancingo también tiene una enorme riqueza histórica y artesanal.
Subir al Cristo Rey: la mejor vista de Tenancingo
Decidí comenzar mi recorrido en Tenancingo visitando uno de sus lugares más emblemáticos: el Cristo Rey.
Para llegar hasta arriba hay que subir más de mil escalones, así que sí… prepárense porque el camino se siente. Pero conforme uno avanza, también empiezan a aparecer vistas cada vez más bonitas de toda la región.
El monumento se encuentra sobre el Cerro de las Tres Marías y fue inaugurado en 1985 como símbolo de fe y protección para la comunidad. Entre la base y la escultura supera los 30 metros de altura, convirtiéndose en uno de los cristos monumentales más grandes de México.
Desde arriba se puede apreciar perfectamente cómo Tenancingo está rodeado de montañas y naturaleza. Honestamente, es uno de esos lugares donde vale la pena detenerse unos minutos simplemente para disfrutar el paisaje y el aire fresco.
Si van a subir, les recomiendo llevar agua, usar ropa cómoda y tomarse el ascenso con calma, especialmente si hace mucho sol.
La impresionante industria de las flores en Tenancingo
Una de las cosas que más me sorprendió de este viaje fue descubrir la enorme importancia que tiene la floricultura en la región.
Tuve oportunidad de visitar Flores La Herradura, uno de los productores más importantes de flores bajo invernadero en toda la zona.
Ahí aprendí que Tenancingo produce flores prácticamente todo el año y que muchas de ellas se exportan a Estados Unidos y Canadá. Rosas, lilis, gerberas y crisantemos forman parte de una industria gigantesca que requiere muchísimo trabajo diario.
Probar el famoso obispo, el platillo típico de Tenancingo
Si visitan Tenancingo hay algo que definitivamente tienen que probar: el obispo.
Este embutido tradicional preparado con carne de cerdo y otros ingredientes locales es probablemente el platillo más representativo de la región.
El tradicional lleva ingredientes como epazote, chile manzano y jitomate. Mientras que el especial incorpora pasas, almendras y nuez, lo que le da un sabor ligeramente dulce y completamente distinto.
Algo importante: normalmente el obispo fresco se prepara especialmente los jueves y domingos, así que, si quieren probarlo recién hecho, esos son los mejores días para visitar.
Escaparse al Desierto del Carmen
A solo unos 20 minutos del centro de Tenancingo se encuentra uno de los lugares más tranquilos y bonitos de toda la zona: el Parque Nacional Desierto del Carmen.
Aquí el clima cambia completamente. El aire se siente mucho más fresco, hay bosque por todos lados y el ambiente transmite muchísima paz.
Dentro del parque se encuentra el antiguo convento del Santo Desierto del Carmen, construido en el siglo XVII por los carmelitas descalzos, quienes buscaban aislamiento y tranquilidad para dedicarse a la oración y la vida austera.
Es un sitio perfecto para caminar, respirar aire puro y desconectarse un rato del ruido de la ciudad.
El reboso: el alma artesanal de Tenancingo
Si hay algo que representa la identidad de Tenancingo, definitivamente es el reboso.
Tuve la oportunidad de visitar el taller del señor Adolfo, un artesano que ha dedicado toda su vida a esta tradición que pasó de generación en generación dentro de su familia.
Escuchar todo el proceso fue realmente impresionante.
Cada reboso puede tardar alrededor de un mes en preparación. Todo comienza con los hilos: se diseñan, se amarran, se tiñen y posteriormente pasan al telar. Algunos rebosos pueden tener hasta 4,000 hilos y cada diseño se realiza prácticamente de memoria, con técnicas aprendidas desde hace décadas.
Lo más bonito fue escuchar cómo cada pieza lleva también recuerdos familiares, historias y emociones.
Hoy el reboso ya no se utiliza únicamente como prenda tradicional. También se transforma en vestidos, bolsas, bufandas, accesorios e incluso piezas decorativas.
Y aunque quedan menos artesanos que antes, todavía hay familias que siguen luchando para mantener viva esta tradición tan importante para la cultura mexicana.
¿Vale la pena visitar Tenancingo?
Definitivamente sí.
Lo que más me gustó de Tenancingo fue esa combinación tan natural entre paisaje, gastronomía, historia y tradiciones. Aquí la cultura no está solamente en los museos o los monumentos; está viva en los talleres de reboso, en los mercados, en las flores y en las historias de las personas que mantienen todo esto funcionando día con día.
Es uno de esos destinos donde todavía se siente la esencia local y donde cada conversación termina enseñándote algo nuevo sobre México.
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Consejos y Recomendaciones
La mejor forma de llegar es en coche desde Ciudad de México
Lleven ropa cómoda porque hay muchas caminatas y escaleras
Si quieren probar el obispo fresco, visiten jueves o domingo
El clima puede cambiar bastante entre el centro y zonas como el Desierto del Carmen, así que vale la pena llevar una chamarra ligera
Si visitan talleres artesanales, compren directamente a los artesanos para apoyar el trabajo local
Y si aman las flores, definitivamente intenten visitar algún invernadero

