Nanacamilpa
Cómo vivir la temporada de las luciérnagas en Nanacamilpa, Tlaxcala: una guía completa para disfrutar mucho más que un espectáculo natural
Katerina Mandrygina
Cada año, cuando comienzan las lluvias de verano, los bosques de Nanacamilpa se transforman en el escenario de uno de los fenómenos naturales más impresionantes de México. Miles de luciérnagas iluminan la oscuridad con pequeños destellos sincronizados que convierten el bosque en un auténtico espectáculo de luz. Durante años había visto fotografías y videos de este lugar, pero descubrirlo en persona fue completamente diferente. No solo por la magia que se vive al caer la noche, sino porque entendí que las luciérnagas son únicamente el punto culminante de un destino que merece mucho más tiempo para ser explorado. Nanacamilpa, ubicado al poniente del estado de Tlaxcala, es una tierra profundamente ligada al bosque, al maguey y al pulque. Sus antiguas haciendas, las tradiciones que todavía conservan muchas familias, su gastronomía y la cercanía con importantes sitios arqueológicos convierten este viaje en una experiencia mucho más completa de lo que imaginaba. Por eso, si estás pensando visitar la temporada de las luciérnagas, mi primer consejo es que no planees un viaje exprés. Lo ideal es dedicarle al menos dos días para conocer la región con calma y descubrir todo lo que tiene para ofrecer antes de adentrarte al bosque al anochecer. En este artículo te comparto la ruta que seguí durante mi viaje y todo lo que aprendí para que puedas organizar una experiencia mucho más completa.
¿Dónde está Nanacamilpa?
Nanacamilpa de Mariano Arista se encuentra en el oeste del estado de Tlaxcala, muy cerca del límite con Puebla. Desde la Ciudad de México el trayecto es de aproximadamente dos horas y media en automóvil, por lo que es uno de esos destinos perfectos para una escapada de fin de semana.
Aunque hoy su fama está ligada al avistamiento de luciérnagas, este municipio ha tenido históricamente una fuerte relación con la producción de pulque gracias a los extensos campos de maguey que rodean la región. Durante generaciones, esta actividad ha sido una parte fundamental de la economía y de la identidad local, algo que todavía puede descubrirse al recorrer sus ranchos, haciendas y pulquerías tradicionales.
Antes de llegar: una parada imprescindible en Tecoaque
Si viajas desde la Ciudad de México, hay un lugar que vale muchísimo la pena visitar antes de llegar a Nanacamilpa: la zona arqueológica de Tecoaque.
Se encuentra en el municipio de Calpulalpan, prácticamente sobre la ruta hacia Nanacamilpa, por lo que no tendrás que desviarte demasiado. Además, la entrada es gratuita y el recorrido puede hacerse en poco tiempo, convirtiéndolo en una excelente parada para enriquecer el viaje.
Tecoaque fue una importante ciudad prehispánica vinculada al comercio y hoy es considerada uno de los sitios arqueológicos más relevantes de Tlaxcala. Sin embargo, lo que realmente la hace única es la historia que guarda entre sus vestigios.
Aquí ocurrió uno de los episodios más impactantes relacionados con la conquista de México. En este lugar fue capturada una caravana enviada por Hernán Cortés que transportaba soldados, mujeres, niños y cargadores rumbo a Tenochtitlan. De acuerdo con las investigaciones arqueológicas y las fuentes históricas, muchos de ellos fueron sacrificados en este sitio, un acontecimiento que marcó profundamente la historia de la región.
Muy cerca de la zona arqueológica también se encuentra el museo de sitio, donde se exhiben muchas de las piezas encontradas durante las excavaciones. Entre ellas destaca el entierro dedicado a Mayáhuel, la diosa del maguey, considerado único en el mundo y una muestra más de la enorme importancia que esta planta tuvo para las culturas prehispánicas.
Después de conocer este fascinante capítulo de la historia de México, ahora sí continué mi camino hacia el verdadero protagonista de este viaje: Nanacamilpa.
Descubriendo la tradición pulquera de Nanacamilpa
Después de visitar Tecoaque entendí que el maguey ha acompañado a esta región desde tiempos prehispánicos. Sin embargo, quería conocer cómo esa historia sigue viva en la actualidad. Así fue como llegué a una de las actividades que más disfruté durante este viaje: adentrarme en la tradición pulquera de Nanacamilpa.
Esta zona de Tlaxcala es una de las principales regiones productoras de pulque del país. Basta recorrer sus carreteras para encontrar enormes campos de maguey que parecen perderse en el horizonte. Detrás de cada uno de ellos hay familias que han dedicado generaciones enteras a mantener viva una tradición que forma parte de la identidad del estado.
Mi primera parada fue Pulques El Mareo, una empresa familiar que produce pulque desde 1950 y que actualmente ya suma cinco generaciones dedicadas a este oficio. Más que visitar una pulquería, tuve la oportunidad de conocer una historia familiar donde cada integrante desempeña un papel importante: desde quienes cuidan los magueyes hasta quienes preparan los famosos curados de frutas.
Y, por supuesto, llegó el momento de probarlo.
Confieso que soy fan del pulque y he tenido la oportunidad de degustarlo en diferentes estados de México. Sin embargo, el de Nanacamilpa me sorprendió muchísimo por su frescura. Probé tanto el pulque natural como varios curados elaborados con frutas, entre ellos uno de piña colada y otro de jitomate escarchado con sal de chinicuil, una combinación que jamás imaginé y que terminó convirtiéndose en una de las grandes sorpresas gastronómicas del viaje.
Además de degustar el pulque, la experiencia permite comprender la enorme importancia del maguey. De esta planta prácticamente todo se aprovecha: el aguamiel, las pencas, la fibra e incluso el corazón seco del maguey, con el que hoy se elaboran artesanías y muebles.
Haciendas pulqueras llenas de historia
Continuando la ruta llegué a la Hacienda Tepozontitla, una construcción que resume perfectamente la época dorada del pulque en el centro de México.
Construida originalmente en el siglo XIX esta hacienda fue una de las muchas que impulsaron la economía regional gracias a la producción y distribución de pulque hacia la Ciudad de México. En aquella época, miles de hectáreas de maguey rodeaban la propiedad y el aguamiel era transportado hasta los tinacales para posteriormente enviarse en tren hacia distintos puntos del país.
Hoy el edificio ha sido restaurado respetando gran parte de su arquitectura original y ofrece distintas experiencias para quienes buscan pasar más de un día en la región.
Aquí es posible realizar recorridos en vehículos todo terreno, disfrutar cenas románticas iluminadas con cientos de velas, sobrevolar los campos en globo aerostático o visitar el santuario de las luciérnagas en vehículos especiales. Incluso organizan recorridos nocturnos de leyendas que aprovechan la atmósfera histórica de la hacienda para contar antiguas historias de la región.
Pero una visita a una hacienda pulquera no estaría completa sin disfrutar de la gastronomía local.
La Hacienda cuenta con un restaurante espectacular donde se preparan platillos tradicionales tlaxcaltecas, elaborados con ingredientes de la región y presentados con mucho cuidado. Sin duda, es una parada imperdible durante este viaje.
Dormir en el bosque para vivir la magia de las luciérnagas
Como mi intención era conocer la región con calma, decidí hospedarme en Rancho Buenavista, un lugar rodeado completamente por bosque que además forma parte de los santuarios donde se protege el ecosistema de las luciérnagas.
Lo primero que llama la atención es la tranquilidad. Aquí prácticamente desaparece el ruido de la ciudad y todo gira alrededor de la naturaleza. Más allá de la temporada de luciérnagas, me pareció un sitio perfecto para desconectarse unos días, caminar entre árboles, montar a caballo o simplemente descansar.
El rancho ofrece diferentes tipos de hospedaje, restaurante con cocina regional y diversas actividades al aire libre. Pero lo que más me gustó fue que buscan que los visitantes comprendan la importancia de conservar el bosque. Incluso existe la posibilidad de participar en actividades de educación ambiental y plantar un árbol como parte del compromiso con este ecosistema.
Antes de caer la noche también recibí uno de los mejores consejos del viaje: abrigarse muy bien.
Aunque durante el día la temperatura puede ser agradable, al anochecer el frío aumenta considerablemente, especialmente durante la temporada de lluvias. Una chamarra gruesa, zapatos cómodos e impermeables y ropa oscura hacen una enorme diferencia durante la caminata nocturna.
Antes de dirigirnos al santuario participé en una experiencia de conexión con la naturaleza organizada por el rancho. Caminamos entre los árboles mientras nos invitaban a reflexionar sobre la importancia del bosque y el respeto hacia el entorno. Fue una forma muy bonita de preparar el ambiente antes del momento más esperado del viaje.
El momento más esperado: observar las luciérnagas
Finalmente comenzó a oscurecer. Llegó el instante por el que miles de personas viajan cada año hasta Nanacamilpa.
Mi recorrido fue en Piedra Canteada, uno de los santuarios más reconocidos de la región. Antes de entrar al bosque, los guías reúnen a todos los visitantes para explicar las reglas que permiten proteger este fenómeno natural.
La primera y más importante es mantener absoluto respeto por el entorno. No está permitido utilizar flash, hacer ruido, abandonar los senderos marcados ni caminar por cuenta propia. Todas estas medidas buscan evitar alterar el comportamiento reproductivo de las luciérnagas y proteger tanto a los insectos como al bosque que las alberga.
Poco a poco el bosque comenzó a oscurecer. Los primeros destellos aparecieron tímidamente entre los árboles. Después fueron decenas. Luego cientos. Y en cuestión de minutos parecía que el bosque entero respiraba con pequeños puntos de luz.
Es muy difícil describir lo que se siente estando ahí. Las fotografías y los videos apenas logran transmitir una pequeña parte de la experiencia. Ver miles de luciérnagas comunicándose mediante destellos luminosos mientras todo permanece en absoluto silencio es uno de esos momentos que se quedan grabados para siempre.
El fenómeno ocurre únicamente durante unas pocas semanas al año, generalmente desde mediados de junio hasta finales de julio, cuando las condiciones de humedad permiten que estos insectos realicen su proceso de reproducción. Precisamente por tratarse de un ciclo tan delicado, la conservación del bosque resulta fundamental para garantizar que este espectáculo continúe existiendo en el futuro.
Un segundo día para seguir descubriendo el maguey
Yo aproveché la mañana para visitar Rancho San Isidro, otra empresa familiar dedicada a la producción de pulque desde finales del siglo XIX.
Aquí el recorrido comienza directamente entre los magueyes. Aprendí que existen distintas variedades, que algunas producen mayor cantidad de aguamiel mientras otras ofrecen una concentración más alta de azúcares, y que cada planta tarda entre ocho y doce años en alcanzar la madurez necesaria para comenzar su producción. Es impresionante pensar que todo ese tiempo de espera se traduce apenas en unos meses de cosecha.
También tuve la oportunidad de observar el proceso de raspado del maguey y probar aguamiel recién extraída, una experiencia completamente distinta a beber pulque ya fermentado. Su sabor dulce explica perfectamente por qué los pueblos prehispánicos la llamaban "el agua de la vida".
Otra de las cosas que más llamó mi atención fue descubrir la enorme cantidad de productos que hoy se elaboran a partir del maguey. Además del pulque tradicional, la familia produce miel de aguamiel, azúcar natural, cerveza artesanal, destilados, probióticos e incluso sazonadores para alimentos. Es un gran ejemplo de cómo la innovación puede ayudar a conservar una tradición centenaria mientras genera nuevas oportunidades para las familias productoras.
Y, por supuesto, el recorrido terminó alrededor de la mesa compartiendo algunos de los platillos típicos elaborados con pencas de maguey y brindando con pulque, como dicta la tradición.
Conociendo el mundo de las abejas en Rancho La Soledad
Antes de despedirme de Nanacamilpa todavía me esperaba una última experiencia que terminó de demostrarme que este destino es mucho más que la temporada de las luciérnagas.
Visité Rancho La Soledad, un espacio dedicado a la apicultura donde pude acercarme al fascinante mundo de las abejas y comprender la enorme importancia que tienen para los ecosistemas. Equipada con el traje de protección, me convertí por un momento en apicultora y aprendí cómo trabajan estos increíbles insectos que llevan millones de años habitando nuestro planeta y que hoy son considerados los principales polinizadores de una gran parte de las plantas que consumimos diariamente.
Fue una experiencia muy diferente a todas las que había vivido durante el viaje, pero que encajó perfectamente con la esencia de Nanacamilpa. Así como las luciérnagas dependen de bosques sanos para completar su ciclo de vida y los magueyes forman parte de la identidad de la región desde hace siglos, las abejas también nos recuerdan que cada especie cumple una función indispensable para mantener el equilibrio de la naturaleza.
Después de recorrer bosques, conocer antiguas haciendas pulqueras, caminar entre magueyes y ahora descubrir el trabajo de los apicultores, terminé mi viaje con una certeza: visitar Nanacamilpa es una oportunidad para reconectar con la naturaleza desde diferentes perspectivas y entender por qué conservar estos ecosistemas es una responsabilidad que compartimos todos.
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Consejos y Recomendaciones
- Reserva tu hospedaje con varias semanas de anticipación, ya que la temporada atrae a miles de visitantes.
- Si viajas desde la Ciudad de México, aprovecha para incluir Tecoaque en tu ruta.
- Llega al santuario con tiempo para recibir las indicaciones de los guías.
- Usa ropa oscura, calzado cómodo y una chamarra abrigadora.
- Evita utilizar perfumes muy intensos y respeta todas las reglas del santuario.
- No uses flash ni linternas durante el recorrido.
- Mantén silencio para disfrutar plenamente la experiencia y no alterar el comportamiento de las luciérnagas.
- Quédate al menos una noche en la región para conocer su gastronomía y su tradición pulquera.
